
A través de la historia, los hombres han tratado de incrementar la cantidad y la calidad de los alimentos. A través de técnicas lentas y laboriosas y de reproducción, se ha logrado mejorar la cantidad, contenido de nutrientes y textura. Ahora el mundo de los alimentos encara una mayor demanda por parte de la siempre creciente población. Al mismo tiempo, la disminución de terreno agrícola disponible, la disminución de agua de riego y el aumento de los costos de fertilizantes, pone una fuerte presión sobre la producción de alimentos. Con la creciente preocupación por el aumento de nitratos y nitritos en el agua potable, muchos grupos concientizados están demandando la reducción de fertilizantes que contengan nitrógeno. Los cultivos modificados genéticamente podrían ayudar a resolver los problemas de alimentación que confrontamos hoy y en el futuro, produciendo plantas que puedan crecer en ambientes hostiles, que produzcan sus propios sistemas de fijación de nitrógeno y que tengan un punto máximo de calidad más estable después de la cosecha.
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